Holaa! :)

Hola! Es la primera vez que publico algo asi que espero que os guste y por favor comentad :)

Muchas graciias :)




jueves, 26 de mayo de 2011

Capítulo 21

Antes de nada, lo siento muchisimo por llevar tanto tiempo sin escribir. Ya se que lo he dicho mas veces, pero es que estamos a final de curso y estoy liadisima entre trabajos, examenes... en fin, que lo siento. Por cierto, los retos esos que voy subiendo son pequeñas historias que escribo siguiendo unas pautas que me da una amiga. No pensaba ponerlos, pero me gustan asi que, espero que a vosotros tambien. Muchos besoos y lo siento. Ahi va el capítulo:

Cuando volví a salir al patio, la fiesta había acabado. La música estaba apagada, la mayoría de la gente se había ido, y los pocos que quedaban ayudaban a limpiar y recoger el jardín.
- ¡Lucía! ¿Dónde estabas?
- Dentro, ¿Por qué?
- Nada, te estaba buscando por si querías ir a desayunar. Conozco un sitio muy bueno aquí cerca, luego si quieres te acerco al hotel.
- Vale, pero invitas tú.
- Que cara...
Me eché a reir y cogiéndole de la mano salimos corriendo de la casa.

Después de unos 5 minutos en moto, Diego paró delante de un sitio que yo conocía muy bien, no pensé
que hubiera un Starbucks en Marruecos.
- ¡Un Starbucks!
- Me alegro de que te guste la idea. - Dijo con una sonrisa.
- No pensé que hubiera uno aquí.
- ¡Ni que Marruecos fuera un país tan anticuado hombre!
Entramos en la cafetería, no era muy grande, sin embargo tenía un aspecto muy parecido al que tenían todos los Starbucks en Madrid. Mesas redondas que parecían tableros de ajedrez, algunas sillas de madera, un par de sillones, la misma barra, las mismas paredes... Era como estar de vuelta en Madrid, pero con Diego. Como me gustaría que pudiese venir conmigo, entonces no tendría de que preocuparme...
- ¿En que piensas?
- En que me encantaría que esto no acabase nunca.
No dijo nada, solo sonrío y me dio un fugaz beso en los labios.
- ¿Que quieres tomar?
- No se, cualquier cosa, ¿Tú que vas a pedir?
- Un café, ¿Te pido uno?
- Vale, te espero en la mesa.
Elegí una mesa para dos, junto a una ventana enorme que daba a la calle. Era temprano, pero aun así había mucha gente corriendo de un lado para otro, todos vestidos de traje y con un maletin en la mano. No pense que la parte moderna de Marruecos fuese... en fin, tan moderna.

- Ya estoy aqui. - Dijo Diego dejando la bandeja con dos cafes en la mesa.
- Vamos a jugar a un juego. - Dije yo sonriente.
- Miedo me das.
- ¡Calla! - Dije dandole un ligero golpecito en el brazo. - Es un juego que me enseño mi padre. Consiste en elegir a una persona de la calle e inventarse cosas de ella. Cada uno tiene un minuto, el que mas cosas diga de la persona, gana.
- Me parece bien. Empiezo yo.
- Vale, pues hablame de... ¡Esa señora! - Dije señalando a una mujer por la ventana.
- Bien. Esa señora se llama Margarita. Tiene 3 hijos y es viuda. Va corriendo a trabajar, es secretaria y tiene una relacion secreta con su jefe... Emm...Sus hijos de llaman Jaime, Almudena y Paula, se pelean todo el rato y su madre esta harta de ellos. Margarita vive en la parte antigua de la ciudad en una casa pequeña porque no gana suficiente a pesar de que el jefe no hace mas que subirle el sueldo...
- ¡Tiempo! Me toca.
- Vale, hablame del señor ese de a camisa roja.
- A ver, ese señor se llama Joaquin. Esta soltero porque no le gustan las relaciones largas y ademas ninguna mujer quiere estar con el porque es muy mala persona. Su color favorito es el azul, pero el rojo le da suerte, y hoy tiene una entrevista de trabajo para ser camarero, lo que pasa que va de traje para aperentar que tiene un cargo importante. Tiene un hijo que vive con su madre en Australia, pero no lo conoce y no se habla con la madre. Vive en casa de su madre porque se ha quedado sin dinero al hacer una mala inversion. Tiene 7 hermanos y 4 de ellos tambien viven con su madre. Su padre murio en un accidente el año pasado, por eso ya no coge nunca ningun tipo de transporte...
- ¡Tiempo! Esta claro quien ha ganado...
- Yo, obviamente, pero no sufras, es cuestion de practica.
- ¡Pero que mentirosa! Claramente he ganado yo.
- ¡Que dices! Mira, ahora veras. - Dije levantandome de la mesa y acercandome a la de al lado, donde una pareja charlaba animadamente. - Perdonen, ¿Podrian decirle a mi novio que mentir esta mal y que yo tengo mas imaginacion que él? - Ambos se quedaros mirandome sorprendidos.
- Disculpen, esta borracha. - Y dicho esto me cogio de la mano y me hezo volver a la mesa ante la mirada de desaprobacion de la pareja.
- ¿Pero que haces?
- Joder, que sosa es la gente aqui, en Madrid son mas simpaticos...
- Ya, pero esto no es Madrid.
- Venga, Diego, no me digas que no ha sido gracioso.
- Esta bien, ha sido divertido, pero no lo hagas mas, que la verguenza que he pasado... - Dijo mientras una sonrisa se le dibujaba en la cara.
- Tienes que venir conmigo a Madrid, entonces sabrias lo que es pasar verguenza.
- No quiero ni pensar lo que haces alli...
- Hablo en serio, vente conmigo. - Dije sonriendo.
- Lucía, no tengo dinero, ¿Como quieres que me pague el viaje?
- Bueno, es igual, no pensemos en eso ahora. - Dije tratando de cambiar de tema.
- Vale. Ya son las 8, ¿Te llevo al hotel?
- Si, por favor.
- Que pocas ganas tienes de estar conmigo... - Dijo haciendo un puchero.
- Es que estoy agotada, ha sido una noche larga.
Diego sonrio y dio un descarado beso en la boca.
- ¿Esto no te da verguenza o que? - Le dije riendome cuando se separó
- Anda, vamos.

Tardamos unos 20 minutos en llegar al hotel, esperaba que mis padres estuviesen durmiendo todavía, aunque, a decir verdad, lo dudaba, eran las 8:30 de la mañana y les encantaba levantarse temprano en vacaciones, no los entendia.
Diego paró la moto justo delante del hotel.
  
   - Bueno, yo me subo ya, que estoy agotada.
   - ¿No te despides de mi?
   - No, te dejo con las ganas para luego. - Respondí con una pícara sonrisa.
   - ¿Para luego? ¿Es que nos vamos a ver?
   - ¡Hombre pues claro! Esta noche voy a la plaza con mis padres, pero es tan grande que seguro que me...
No me dejó acabar la frase, me besó. No me pilló desprevenida, la verdad era que lo estaba esperando.
   - Pierdo. - Dije sonriendo cuando acabó.
   - Seguro que yo también me separo del grupo por accidente a eso de las 9...
   - Eso espero. - Y dandole un beso en la mejilla salí corriendo hacia el hotel.
Pedí la llave de mi habitación en recepción y me metí en el ascensor, pero cuál fue mi sorpresa al encontrarme a Marco dentro de él.

   - Parece que es nuestro destino encontrarnos en los ascensores.
   - Hola, Marco, ¿Qué tal la fiesta?
   - Muy bien, aunque casi no te he visto, ¿Dónde has estado?
   - Es una larga historia, no preguntes.
   - Vale. Por cierto, ¿Natasha y Amina son amigas tuyas?
   - ¿Por qué? ¿Que te han dicho?
   - Nada, han intentado convencerme de que me liase contigo en la fiesta...
   - ¡Serán putas!
   - ¿Que pasa?
   - Nada, tú no hagas nada de lo que te digan.

Llegamos y me bajé del ascensor bastante cabreada. Esas chicas eran insoportables, ¿Es que no iban a dejarme en paz?

   - ¡Lucía!
   - Hola, mamá.
   - ¿Y esa ropa?
Mierda. Se me había olvidado cambiarme.
   - Nada, mamá, que... Se me manchó la camiseta y Anna me dejó algo de ropa...
   - Hay que ver, Lucía, tienes que tener más cuidado... Bueno, date prisa y cambiate de ropa, que nos vamos.
   - Mamá, estoy agotada, no he dormido en toda la noche...
   - Está bien, quédate. Pero a las 7 venimos a buscarte para ir a dar una vuelta y a cenar.
   - Vale. Gracias, mamá. Te quiero, un beso.
Mi madre se fue y yo me metí en la habitación. Me quité la ropa que llevaba, era raro que mi madre no se hubiese dado cuenta de que el vestido era mio, pero bueno, mejor para mi. Me puse mi camiseta del campamento, la que usaba para dormir, abrí la cama, apagué la luz y en seguida me quedé dormida.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Capítulo 20

Mientras daba vueltas entre la gente me sorprendí al darme cuenta de que ya empezaba a clarear, debian ser alrededor de las 6. ¡Qué rapido se me había pasado! Aunque la verdad es que habia sido la mejor fiesta en la habia estado nunca, probablemente tuviera mucho que ver con Diego.
- ¡Lucía!
- ¡Rubén! Te estaba buscando.
- ¿Anna está bien?
- Sí, si, todo arreglado, pero te está esperando.
- Vale, muchas gracias. - Y después de un rápido beso en la mejilla salió corriendo.
Eché a andar sin rumbo fijo entre la gente, necesitaba asimilar todo lo que había pasado en tan solo una noche. Diego. Sí, estabamos juntos. No me parecía lógico ni correcto, pero los dos lo preferíamos así. Como me había dicho Diego hacía un rato, iba a centrarme en el presente, estas eran mis vacaciones, y pensaba disfrutarlas al máximo. Por otro lado tenía miedo. Tenía miedo de volver a pasarlo mal, de que todo se acabase, de volver a Madrid y no verle nunca más, o de que me hiciera daño, no descartaba esa posibilidad, al fin y al cabo tampoco crei posible que Carlos lo hiciera, pero lo hizo. Sin embargo, me sentía bien cuando estaba con Diego, confiaba en él, era una sensación maravillosa.
Cuando me di cuenta estaba en la habitación donde estaban los bolsos y las chaquetas. Ya puestos, decidí mirar si tenía alguna llamada de mi madre. Busqué mi bolso entre todos los que había encima de la cama, lo abrí y saqué el móvil. 5 llamadas perdidas: 3 de mi madre, 1 de un número desconocido y... Carlos. Me quedé como paralizada, no podía reaccionar. ¿Cómo se atrevía a llamarme después de lo que pasó? Menudo imbécil... De pronto el sonido de un "bip" me sobresaltó. Era un mensaje: "Te echo de menos Lu, sé que me comporté como un imbécil y lo siento, me arrepiento muchísimo de lo que pasó aquella tarde en mi casa, no sabes lo mucho que he pensado en ti Lu. Supongo que no querrás saber nada de mí, pero necesito saber que estás bien. Te Quiero." Después de leer el mensaje no pude hacer otra cosa que sentarme en una esquina de la habitación y echarme a llorar. Sabía perfectamente que no volvería a confiar en él, que no volvería a tener nada con él, pero aún así, Carlos lo había sido todo para mí hacía no demasiado tiempo, todavía no había tenido tiempo de olvidarle, porque una cosa era que yo ya no le quisiera como antes, pero no me podía negar que me había dejado marca, fue la primera persona de la que me enamoré y eso nunca se olvida del todo. Sin embargo, tenía que sobreponerme, no podía dejar que ese imbécil me hundiera, así que, haciendo un gran esfuerzo, dejé de llorar, me sequé los ojos y me puse de pie, ya había llorado suficiente por una noche.
Salí despacio de la habitación, con el móvil en la mano, decidí hacer una parada en el baño para lavarme la cara, no quería que nadie se diera cuenta de que había estado llorando, otra vez. Subí a la segunda planta y, por suerte, el baño estaba libre. Entré y puse el cerrojo. Al mirarme al espejo me di cuenta de que aún tenía los ojos húmedos, pero me negaba a derramar una lágrima más por él. No le creía, nada de lo que pudiera decir arreglaría jamás lo que pasó, nunca podría volver a confiar en él, le había dado ya demasiadas oportunidades. ¿Qué me quería? ¡Já! Y una mierda, además, si tanto me echaba de menos, no tenía porqué haber esperado 2 meses para pedir perdón, ya era demasiado tarde. Tal vez debería contestar... Sí, tenía que hacerlo, pero no ahora, no estaba de humor, además, quería disfrutar de lo que quedaba de la fiesta.
Me lavé la cara y me quedé encerrada en el baño hasta que se me pasó el hipo, me miré de nuevo al espejo. Perfecta, nadie se daría cuenta. Salí del baño y fui de nuevo a la habitación a dejar el móvil, entonces recordé que tenía que llamar a mi madre, pero aun era pronto, eran casi las 7, la llamaría en un par de horas.

miércoles, 9 de marzo de 2011

:S

Se que es muy corto, pero esque llevo mucho tiempo sin inspiracion! :S Ademas ultimamente he estado muy ocupada, pero intentare recuperar el ritmo en semana santa, un besoo para todas y muchisimas gracias por leerme, en serio :)

Capítulo 19

Salí de la habitación dispuesta a arreglar las cosas con Anna, esperaba encontrarla en el patio o en alguna de las habitaciones. Llevaba ya un rato buscandola cuando mi movil empezó a sonar, era ella. Lo cogí en seguida bastante preocupada.
- Hola Anna...
- Hola.
- ¿Dónde estás?
- Fuera, en el banco de fuera de la casa.
- Voy para allá.
- Vale.
Colgué y salí disparada por el pasillo, nada más salir al patio, Rubén se acercó a mi.
- ¿Qué le pasa a Anna? Sé que tú lo sabes. - Dijo sujetándome por lo hombros.
- No lo sé.
- No me mientas, ¿Qué le pasa? - Parecía realmente preocupado.
- Suéltame, tengo que hablar con ella.
- Lo siento. - Dijo dejándome en el suelo. En su cara no había ni rastro de ese niño inmaduro de siempre.
- Rubén, relájate. En serio, no es grave.
- ¿Seguro? ¿No es por mí no?
- Te lo prometo, no tiene nada que ver contigo, aunque no estaría de más que fueras a hablar con ella después, le gustas mucho.
- Lo sé, ella a mi también me gusta.
- Ahora me tengo que ir, después te aviso, ¿Vale?
- Vale.
Y dándole un beso en la mejilla desaparecí entre la gente. Salí a la calle y miré alrededor, ahí estaba ella, sentada en el banco con la cabeza baja. Me senté a su lado y me quedé callada, esperé a que ella tomara la palabra.
- Lo siento. Supongo que Diego ya te habrá contado por qué me puse así, ¿No?
- Si. Pero no lo entiendo, ¿Por qué me animaste a estar con él si luego te iba a sentar mal? Además, pensé que a ti te gustaba Rubén...
- A ver, lo mio con Diego pasó hace mucho y ya está olvidado pero no sé, llevaba un rato buscándote y supongo que verte ahi con Diego me sentó mal, pero al pensarlo en frío me he dado cuenta de que me he comportado como una ex celosa...
- No importa, en serio, además, yo debería habértelo contado, pero esque Diego me dijo que no lo hiciera y...
- ¿Diego te dijo que no me lo contases?
- Si.
- ¿Por qué?
- Decía que no sabía como podias reaccionar.
- Bueno, al final él tenía razón, no me lo tomé bien en su momento, pero ahora me alegro mucho por tí, en serio.
Las dos nos dimos un fuerte abrazo que borró cualquier resto de rencor que hubiera quedado.
- Por cierto. - Dijo Anna. - Ten mucho cuidado con Amina y Natasha, me las he cruzado antes y están que echan humo, no te creas nada de lo que te digan.
- No, si ya. Me he dado cuneta yo solita.
- ¿Que te han dicho?
- Pregunta mejor por lo que han hecho.
Le conté lo ocurrido durante el juego y las mentiras que me había dicho Amina antes de eso.
- Serán... Te juro que voy ahora mismo y le parto la cara a esa niñata consentida...
- No, no hagas nada, prefiero ignorarlas, no quiero buscarme problemas.
- Está bien, pero como te hagan algo...
- No te preocupes. Por cierto, hay alguien que está esperando para hablar contigo.
- ¿Rubén?
- Estaba muy preocupado.
- Pobrecito, bueno, dile que venga anda, a ver si pasa algo de una vez, que ahora me toca a mi conseguir al chico ¡Eh!
- Si, si, mucha suerte.
- ¡Gracias!
Y con un último abrazo nos despedimos y volví en busca de Rubén.

lunes, 21 de febrero de 2011

Capítulo 18

No sé cuanto tiempo pasé llorando abrazada a él. No podía creerlo, no quería creerlo.
- Por favor, Lucía.
- N..no. - No podía parar de llorar.
Me abrazó con fuerza apoyó su cabeza en la mia, no dijo nada más hasta que paré de llorar. Nos quedamos un rato en silencio, sin movernos.
- Lucía, déjame que te lo explique.
- No, no quiero saberlo, no quiero saber nada más de ti. Amina tenía razón.
- ¿Qué? ¿Qué te ha dicho?
- La verdad.
Me levanté dispuesta a marcharme, pero Diego me lo impidió y me obligó a sentarme de nuevo junto a él.
- Déjame en paz.
- No. Lucía, no te vas a ir hasta que no me dejes que te lo explique.
- Esta bien. Habla.
- Lo primero, ¿Que te dijo Amina?
- Que seguis juntos, que eres un mentiroso y que eres incapaz de querer a nadie.
- Amina y yo no estamos juntos, nunca te he mentido y decir que te quiero es poco. - No pude aguantar su mirada así que bajé la cabeza.
- ¿Y como es que todas las chicas que hay aquí se han liado contigo?
- Solo esas tres, Amina y Natasha han debido de organizarlo así. Por cierto, con Natasha no me he liado. No entendía como podía sonreir en un momento así.
- Solo, dice. ¿Te parece poco?
- ¿Con cuantos chicos te has liado tú?
- No es lo mismo.
- ¿Por qué no?
- Porque... porque no. - Me estaba quedando sin argumentos, y Diego se dio cuenta. Me abrazó y me dio un suave beso en la frente.
- Te quiero.
No dije nada, le quería, le quería mucho, pero tenía miedo, sabía que esto no podía durar, solo me quedaban 10 dias.
- Diego.
- ¿Qué?
- De todas formas creo que no deberíamos vernos más...
- ¿¡Qué!? ¿Por qué?
- Porque me voy en 10 días, Diego.
- ¿Y qué? Podemos estar juntos hasta entonces.
- Pero luego sería peor, no sé si me compensa.
- Deja de pensar en el futuro y céntrate en el presente. Solo durante 10 días.
- ¿Pero es que no te das cuenta? Mis padres deben estar hartos de que salga con gente de aquí, no creo que me dejen salir muchos días más, se quedaría todo en un par de días, y...
Pegó sus labios a los míos dejándome con las palabras en la boca. Tenía que pararle, no quería terminar de enamorarme de él. Le devolví el beso. Me tumbó en la cama y se colocó encima de mí sin dejar de besarme, suponía lo que quería hacer, pero no iba a decir nada, todavía. Sin embargo, fijó sus ojos en los míos y sonrió, su mirada transmitía mucha confianza, de todas formas, no estaba dispuesta a hacerlo. Siguió besándome, sin intentar nada, cuando de pronto, alguien abrió la puerta de golpe y nos interrumpió.
- ¡Anna! ¿Que haces aquí? - Pregunté mientras me ponía de pie y me alisaba el vestido.
- ¿Que haceis vosotros aquí?
- Emm...yo...pues...
- Anna, estas no son formas, no dejas de interrumpirnos ¡Eh!
- ¿Lucía, por qué no me lo contaste? - Preguntó Anna ignorando a Diego.
- Te lo iba a contar, pero no te encontraba...
- ¿Y a Pepe si?
- A Pepe se lo conté yo. - Dijo Diego.
- Estaba con Diego, iba a contartelo después... - Dije ignorando la intervención de Diego.
- Ya, seguro. Diego, estarás contento, has conseguido lo que querías.
- Mucho. - Respondió él mientras me abrazaba.
- Pero Anna, ¿Que te pasa? Se suponía que tú querías que estuviera con él.
- Ya, pero me lo tenías que haber contado.
- ¡Te lo iba a contar!
- ¿Cuando?
- Cuando nos viéramos.
- ¿Como íbamos a vernos si tu no hacías más que darle besitos a este imbécil?
- Joder, Anna, no sé que te pasa, cunado te tranquilizes me avisas y te lo cuento todo.
Y soltando un bufido salió de la habitación dando un portazo. Nunca la había visto así. Es cierto que no la conocía mucho, pero no imaginé que reaccionaría así. Entonces recordé algo que me dijo Diego.
- ¿Cómo sabías que iba a reaccionar mal?
- No estaba seguro, pero prefería no arriesgarme.
- ¿Pero por qué?
- Porque ella y yo estuvimos juntos.
Me quedé sin palabras, no sabía que decir. No estaba enfadada ni molesta ni celosa, pero me resultaba raro. Tenía que hablar con Anna, pero no así, no hasta que no se relajase un poco, aunque en el fondo, la entendía. Pero a ella le gustaba Rubén, ¿No? Que lioso era todo...
- Lucía. Lucía dime algo.
- ¿Que quieres que te diga? Me ha sorprendido, eso es todo, en serio. - Respondí con una sonrisa dándole un pico. - Por cierto, ¿Cómo es eso de que alguna vez has besado a un chico?
- Una apuesta, tenía que darle un pico a Javier.
- ¡Eso no es besarse con él!
- ¡Claro que sí!
Y nos seguimos besando entre carcajadas.

martes, 15 de febrero de 2011

Capítulo 17

Salimos al jardín cogidos de la mano, no podía creer que todo esto fuera verdad, era todo tan perfecto...
- Ahora vengo, espérame aquí.
- ¿A dónde vas?
- Tengo que hablar con un amigo, pero no tardo.
Y con una sonrisa me soltó y le perdí de vista. Agradecí enormemente que Anna me hubiera dado ánimos para estar con Diego, pero no entendía a qué venía eso de no contarle nada, a Pepe se lo había contado, y estaba segura de que no tendría ningún problema para decírselo a los demás, ¿A qué venía esa manía con Anna?
Entonces, las dos personas que más odiaba en esos momentos aparecieron delante de mí completamente fuera de sí.
- Aléjate de Diego, te lo digo en serio. - Natasha estaba enfadada, muy enfadada, tanto que daba miedo.
- ¿Y si no qué?
- Si no lo vas a pasar muy mal. - Amina sonreía, pero se podía vez que estaba negra de rabia. - Además, Diego no te conviene.
- ¿Ah no? ¿Y por qué exactamente?
- Porque Diego es un mentiroso, es incapaz de querer a nadie. Si lo sabré yo que llevo 4 meses con él.
- Me dijo que lo dejasteis...
- ¿Lo ves? Solo quiere pasarselo bien 2 semanas y luego se buscará a otra. Él y yo seguimos juntos.
- No te creo. - Dije al borde del llanto.
- Haz lo que quieras, pero no vengas a llorarme cuando te mande a la mierda. No le importas, igual que no le importo yo ni le importa nadie.
- ¿Y entonces por qué estás con él?
- Porque es guapo, está bueno y besa muy bien. - No podía articular palabra, sabía que si abría la boca me pondría a llorar, así que Amina continuó. - Estuve hablando con él hace un rato, se lio contigo por una apuesta con una amigo suyo, no te quiere, no le importas. ¿Si no, dónde está ahora?
- A ido a hablar con... - La voz se me quebró y las lágrimas empezaron a desborar de mis ojos. No podía ser verdad. Yo confiaba en Diego.
- Ahi lo tienes. Aléjate de él. No es bueno para tí.
- No, no te creo, déjame en paz.
- Peor para tí.
Y diciendo esto se fueron las dos, dejándome sola con mis dudas. No podía ser cierto, ¿Verdad? Diego no me haría algo así, me lo habían dicho todos, hasta su hermana.
- ¿Me has echado de menos?
Su voz. Decidí que lo mejor era no decirle nada de la charla que acababa de mantener con... su ex-novia.
- Mucho.
- ¿Quieres que vuelva a raptarte? - Preguntó con esa sonrisa pícara que me encantaba.
- Me encanta.... - Antes de que pudiera terminar, Pepe apareció de la nada.
- ¡Venid que vamos a empezar a jugar al "Yo nunca nunca"!
- Pepe tio, que mal momento...
- ¿Interrumpo algo? - Dijo mirándome alusivamente.
- Pues la verdad esque si, estaba a punto de raptarla.
- Bueno, bueno, pues os dejo. Pero en un rato venis, ¿Vale?
- Vale.
Pepe se fue tan repentinamente como había llegado.
- ¿Se lo has contado?
- Pues claro, es mi mejor amigo.
- ¿Y por qué a él si y a Anna no?
- Lucía confía en mí, es mejor que no se lo digamos aún.
- Pero, ¿Por qué?
- Porque no sé como se lo va a tomar, dejémoslo ahi.
- Está bien. - No quería ser demasiado pesada. - Vamos a jugar anda.
- ¿No querías que te raptara?
- Sí, pero no podemos dejar colgado a Pepe ¿No?
Y con una sonrisa le cogí de la mano y nos juntamos con el resto de los invitados.
Éramos solo 10 personas: Pepe, Diego, Javier, un chico y tres chicas que no conocía, Amina, Natasha y yo. Nos sentamos en un círculo y el anfitrión repartió los vasos y sirvió chupitos de vodka a todo el mundo. Empezó el chico desconocido.
- Yo nunca nunca... he besado a un chico.
Todas las chicas bebimos y para mi sorpresa Diego y Javier también bebieron entre carcajadas.
- Ya me lo explicarás luego... - Le dije riéndome también.
Le tocaba el turno a una de las chicas.
- Yo nunca nunca... he besado a una chica.
Bebieron los chicos. Turno de Natasha.
- Yo nunca nunca he besado a Diego.
Me quedé helada al ver cómo todas las chicas del círculo se bebían un chupito, pero no iba a dejar que esa bruja se saliera con la suya, así que contuve las lágrimas y bebí. Diego me miró y sin decir una palabra me agarró de la muñeca, y me arrastró hasta la casa.

Perdoon! :)

Perdonadme por no subir nada últimamente pero estuve de viaje y luego de exámenes, el finde, fue simplemente falta de tiempo y de inspiración xD
De todas formas os dejo el siguiente capítulo. :)